lunes, 16 de mayo de 2011

Preámbulo

Una noche como otras,
nueva pero ya vista
volviste a mi vida cuando ya no corrìa
pues mi cuerpo estaba solo en la esterilla.

Con mi voz irè bajo el verano
en uno de mis puños anunciarè catàstrofes de besos,
y en el cabello desordenado de algùn niño
en mi raciòn de mùsica estaràs.

Por eso es que no quiero que la lluvia se mezcle entre tus brazos,
que doblegue tu espalda en lucha desigual
que invada tu garganta sin el menor respeto,
que amanece junto al reflejo de tu espejo.

Necesitaba que esta noche tus hombros arribaran a otro puerto,
pues mis manos estaràn lejos del filo de la escoba
y el silencio serà tan bello,
como los parques y el aroma de tu alcoba.

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