Y aquel día, él llegó de un modo diferente...
al que acostumbraba llegar,
Y la miró de un modo más ardiente...
diferente al que la acostumbraba a mirar...
Y ya no maldijo a la vida tanto...
como acostumbraba a murmurar...
Y ella se puso tan linda...
como hacia tiempo no se le habia visto...
Después ellos se dieron las manos
como hacia tiempo no la habian hecho
Y llenos de ternura y gracia
fueron a la plaza para poderse abrazar
Y allí recordaron tantos momentos,
que la curiosidad de todos despertó...
Y fue tanta la felicidad
que toda la ciudad se iluminó
Y fueron tantos besos locos,
tantos gritos roncos,
de esos que no se oían mas,
que el mundo comprendió...
y el día amaneció en paz...
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