miércoles, 27 de octubre de 2010

Luna

Luna, tu que la visitas cada noche

que entras clandesitinamente a su alcoba
y tocas con tus rayos toda su piel
y tienes contacto directo con su corazón,

Háblale de mi vida, de las autopistas negras

que atraviesan volando mi terca ansiedad,

de esa gente que pasa por la calle,
llevando
mi pensamiento al otro lado de la ciudad.

Cuando de ella y de mí queden sólo estos versos,

los viajes que un día quisimos compartir,

los coches aparcados sobre nuestro recuerdo,

el parque recondito donde me dijo que si.

Dile que estoy parado al final de mí mismo

igual que un aduanero sin nadie a quien multar,

como un estatua inmovil debajo de la lluvia,

como la menopausia de una mujer fatal.

Y dile que la echo de menos,

cuando aprieta el frio,

cuando nada es mio,

cuando el mundo es sórdido y ajeno,

Y que no se le olvide que la quiero,
que es de esas que da
siempre
un poco más
que todo…
y que siempre esta en mi pensamiento…

No hay comentarios: