Nos enseñaron a tener paciencia
nos enseñaron a no andar descalzos
nos enseñaron a morir de viejos
nos enseñaron a vivir a plazos
nos enseñaron a guardar silencio
nos enseñaron a temerle a la noche
nos enseñaron que el placer es malo
nos prohibieron las cosas más hermosas
y crecimos enfermizos faltos de aire y de besos
y por tener un espiritu rebelde rechazamos esas enseñansas
y aprendimos a ir a los cafes a robar tiempo
a bañarnos con la luna de primavera
y apareciste en mi vida cuando moría de sed
con la fuente de tu cuerpo que invitaba a beber, a beber, a beber
y juntos probamos la dulzura del alcohol
supimos que aún estábamos a tiempo
de hartarnos de besos,
de manzanas, de caricias, de cigarrillos, de colillas,
y le declaramos la guerra al sufrimiento
y renegamos de todo lo sabido
y prometimos pecar a manos llenas
y nos hicimos más tiernos y más niños
y ahora, cada día tiene su fruto,
cada noche su secreto
y descubrimos el presente,
que es lo único que tenemos
y cantaremos a la vida y no abriremos la puerta
al pasado
y armaremos nuestro futuro mientras nos quede una gota
de deseo…
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