lunes, 25 de enero de 2010

“Auto-biografía”

Auto-biografía de un personaje del cuento “La mujer esqueleto” (click aquí) del libro –Mujeres que corren con lobos- con breves pinceladas de mi verdad…


Corría el año 1884, tenía poco mas de 24 años, en esos años ya era un hombre, desafortunado e infeliz en el amor y el destino. Mi esposa falleció al dar a luz a mi primer hijo, llevándoselo con ella a las oscuras, frías, y tenebrosas manos de la muerte.

Desde aquel día me volví un lobo solitario vagando por la veredeas, aullándole a la luna mi dolor, maldiciendo mi destino, cantando mi dolor, hartándome de lugares concurridos, saltando de cama en cama, de boca en boca, de falda en falda, me hice un nómada de la vida.

Hasta que el destino me llevo a las gélidas tierras del norte, donde, no habiendo nada mejor que hacer, más que emborracharme, me hice “pescador”. Un día explorando nuevas aguas , los lugareños me advirtieron de no ir a la cala, puesto que ahí había fantasmas, “Bah” pensé “supersticiones y leyendas ridículas”, así que me embarque en mi kayak, sin saber que encontraría más de lo que yo buscaba.

Un esqueleto, si un esqueleto se había enredado en el sedal de mi caña y he de admitir que me dio el susto más grande de mi vida, así que salí corriendo del agua, sin imaginar que la llevaba a cuestas aquel desafortunado ser. Horas después estando en mi casa, con el bulto de huesos, que no desenrede por el cansancio y el susto, bajo los efectos del ron que bebí esa noche o la soledad, que a veces te embriaga mas. Aquel esqueleto empezó a tomar forma de mujer, viendo esto me puse a acomodar los huesos en su lugar, que quedaron como si se tratara de un contorsionista después de la ajetreada “persecución”.

Al terminar me retire de mis aposentos a tratar de conciliar el sueño, el ron, el esqueleto con forma de “mujer”, la soledad, la luna, las estrellas… mi esposa y a mi vida “muerta”, hicieron que rodara una lagrima por mi mejilla, las más amarga y dolorosa que en mi vida hubiera llorado.

Horas más tarde de aquella noche mi sorpresa fue mayúscula, al descubrir a una bella y exquisita mujer, de negro cabello, expresivos ojos, hermosos senos, piel tersa… que me enamore de ella al instante, no sé qué habrá sido o de qué clase de conjuro se tratara pero me deje envolver en su magia y la bese, la acaricie, la abrace y le hice el amor como nunca se lo había hecho a ninguna otra mujer.

Hoy después de varios años aquí me tienen, contado mi historia, enamorado y feliz igual a aquella noche de agosto, no se si mi historia te sirva de algo (realmente no me importa) o tal vez pienses que se tratan de cuentos de un viejo pirata, lo único que sé es que es cierta y de ti depende lo que tomes o dejes en tu memoria.

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